Centro de Estudios de la Academia de Guerra

La corrupción en el Ejército Popular de Liberación (EPL) ha sido un problema persistente. A menudo se manifiesta en formas como el soborno, la malversación, el nepotismo y el uso indebido de los recursos militares para beneficio personal.

Para hacer este Observatorio nos hemos basado tanto en análisis propios como en artículos, principalmente japoneses, debido a que ese punto de vista en Chile no es muy conocido y a que Japón es un vecino de China y se conocen desde hace miles de años.

Figura N°1 Miembros de la Comisión Militar Central de China (en rojo, los todavía activos; en azul, los purgados) Nota:Nikkei (2026).

Contexto histórico

La corrupción en el EPL surgió tras Mao y se agravó entre 1990 y 2000 debido al auge económico y a la gestión de miles de empresas comerciales por parte del ejército (inmobiliarias, de telecomunicaciones y de logística). Hasta la desinversión ordenada por Jiang Zemin en 1998, hubo malversación y contrabando masivos, con oficiales enriquecidos mediante sobornos en contratos y en bienes raíces. Tras 1998, la corrupción persistió en las adquisiciones de armas, en los ascensos y en la logística. Un caso destacado fue el nepotismo del almirante Liu Huaqing en los 90, que fue minimizado oficialmente.

Escándalos y purgas recientes

Bajo Xi Jinping, desde 2012, el EPL ha sufrido purgas sin precedentes contra los altos mandos («tigres») en el marco de su campaña anticorrupción. Así, por ejemplo, en el período 2014-2015, Xu Caihou y Guo Boxiong, ambos vicepresidentes del CMC, fueron expulsados y condenados por sobornos millonarios en ascensos: Xu vendía rangos y Guo recibió cadena perpetua (The New York Times, 2016). Entre 2023 y 2024, se destituyó a comandantes clave de la Fuerza de Cohetes (Li Yuchao, Wei Fenghe —exministro de Defensa— y otros) por filtraciones de secretos, sobornos y la adquisición de misiles defectuosos, como los que estaban llenos de agua en vez de combustible. Esto generó graves dudas sobre la fiabilidad del arsenal nuclear y la disuasión frente a EE.UU. y Rusia (Bloomberg, 2024).  Las purgas, junto con desapariciones y muertes sospechosas de generales (Wu Guohua, Wang Shaojun) y de otros líderes (Qin Gang), revelan fracturas internas, luchas de poder y riesgos para la estabilidad del régimen de Xi y la modernización militar (The Epoch Times, 2023).

En noviembre de 2024, el presidente Xi hizo algo muy similar a lo que Zhuge Liang, un estadista y estratega militar chino, hizo hace casi dos milenios con Ma Su, su general de confianza. Durante el período de los «Tres Reinos»[1] (Museo d’Arte Cinese ed Etnografico, 2026), Zhuge, que ocupó el cargo de Canciller y más tarde el de Regente del Estado de Shun, rompió a llorar cuando ordenó la decapitación de Ma por infringir la disciplina militar. El 28 de noviembre de 2025, el Ministerio de Defensa anunció abruptamente la suspensión de Miao Hua —miembro de la CMC, director de Trabajo Político y considerado muy cercano a Xi— por «presuntas violaciones graves de la disciplina», lo que sugirió una investigación en curso y reflejó cambios en la lucha interna por el poder en el Ejército (Nikkei Asia, 2024).

[1] El período de los «Tres Reinos» fue una etapa histórica de China que se extendió aproximadamente entre 220 d.C. y 280 d.C.

Figura N°2 Mapa de los Tres Reinos (Wei, Shu, Wu) Nota: Museo d’Arte Cinese ed Etnografico (2026).

En 2025, las purgas en el EPL se intensificaron antes del cuarto plenario del Partido Comunista de China (PCCh) de octubre, afectando a altos oficiales —incluso a algunos cercanos a Xi— del Comité Central, de las unidades estratégicas y de la seguridad interna. Esto generó desorden, desconfianza y fragilidad en las filas militares. Xi consolidó su autoridad eliminando a rivales y formando una nueva élite leal, aunque algunos de ellos también fueron purgados. La lucha por el control de la CMC, la influencia de facciones (incluidos los «segundo-generacionales») y la reducción de miembros activos reflejan inestabilidad, incertidumbre en el liderazgo militar y una pugna interna por el poder en el corazón del régimen chino (Nikkei Asia, 2025).

En 2025, Xi purgó a los principales miembros de la «Facción Fujian» en el EPL —clave en su estrategia hacia Taiwán—, expulsando a nueve altos oficiales (generales y almirantes), entre ellos los vicepresidentes de la CMC He Weidong y Miao Hua (ambos nacidos en Fujian y con roles centrales en Taiwán). La destitución de He Weidong —el primer vicepresidente de la CMC destituido desde la Revolución Cultural— marca una ruptura con antiguos aliados de Xi y expone fallas en su lucha anticorrupción. La purga buscaba consolidar su control absoluto, pero generó incertidumbre: reducción de la CMC, dudas sobre futuras designaciones y alteración del equilibrio de poder entre las ramas militares —Ejército, Armada y Fuerza Aérea— (Nikkei Asia, 2025), así como en las personas designadas (Nikkei Asia, 2025).

El 24 de enero de 2026, el Ministerio de Defensa anunció que el PCCh estaba investigando a Zhang Youxia, exvicepresidente de la CMC y exmiembro del Politburó, y a Liu Zhenli, exjefe de Estado Mayor Conjunto de la CMC (Reuters, 2026),  por graves infracciones de disciplina y de la ley. El diario de las fuerzas armadas, el PLA Daily, los acusó de traición y corrupción, lo que señala luchas internas por el poder y posibles complots contra Xi (Nikkei Asia, 2026).

Figura N°3 Zhang Youxia, en el centro, recién elegido vicepresidente de la CMC, presta juramento junto a los miembros de la CMC, He Weidong y Li Shangfu, durante la Asamblea Popular Nacional celebrada en Pekín en marzo de 2023. Todos ellos han sido purgados. Nota: Nikkei Asia (2026).

Es muy importante destacar que Zhang, considerado el aliado militar más cercano de Xi, es una figura clave en China y uno de los pocos altos mandos con experiencia real en combate. Nacido en Pekín, pero originario de Shaanxi —como el propio Xi—, hijo de veteranos de la guerra civil de los años 40, se alistó en 1968, ingresó en la CMC en 2012 y participó en las guerras fronterizas contra Vietnam de 1979 y 1984. Estos conflictos lo convirtieron en un defensor de la modernización militar: mejores tácticas, armamento y entrenamiento (Reuters, 2026).

Pero Xi no se ha detenido con Zhang. Hace pocos días, antes de terminar de escribir este Observatorio, el presidente Xi insinuó que podrían adoptarse nuevas medidas, tras advertir, durante un discurso dirigido a los delegados del EPL y de la Policía Armada Popular, que la deslealtad al PCCh —o, por lo demás, las actuaciones egoístas y la corrupción— no sería tolerada (The National Committee of the Chinese People’s Political Consultative Conference, 2026). Christopher K. Johnson, antiguo analista de la CIA especializado en China, declaró recientemente sobre la tendencia actual de purgas: «Esta medida no tiene precedentes en la historia del ejército chino y supone la aniquilación total del alto mando» (The New York Times, 2026).

Análisis

Las purgas promovidas por Xi en el EPL suscitan serias dudas sobre el nivel de preparación militar del país, en particular ante un eventual conflicto en Taiwán. La mayoría de los jefes de los cinco mandos regionales han desaparecido, están siendo investigados o han sido destituidos; asimismo, más del 60% de los miembros militares estuvieron ausentes del Comité Central del PCCh en octubre de 2025. Estas purgas también han afectado a varios departamentos estratégicos.

La campaña de Xi busca reducir el control del PCCh, promover oficiales jóvenes sin redes de poder y corregir debilidades estructurales para mayor agilidad en el combate. Sin embargo, las purgas abruptas provocan alta rotación, pérdida de cohesión, experiencia y confianza, lo que genera incertidumbre sobre el liderazgo militar y la capacidad de respuesta ante conflictos futuros (Financial Times, 2025).

Desde otra perspectiva, sin embargo, el proceso consolida un modelo de mando más reducido y extremadamente centralizado en la persona de Xi, eliminando la influencia de facciones históricas y de antiguos líderes. La purga de Zhang Youxia en enero de 2026 ejemplifica esta dinámica: al remover a un aliado histórico y posible foco de resistencia, Xi refuerza su control absoluto, aunque a costa de dejar la cúpula militar en desorden y con notables vacíos de liderazgo (Nikkei Asia, 2025).

Paralelamente, las purgas han afectado con mayor intensidad al Ejército de Tierra y a la Marina, lo que ha elevado el peso relativo de la Fuerza Aérea. Ascensos de oficiales como Yang Zhibin y Han Shengyan, junto con su mayor presencia en teatros militares y en departamentos políticos, reflejan este cambio. Estratégicamente, la prioridad otorgada a la modernización aérea —incluyendo drones avanzados como Jiutian y CH-7, así como UAV de alta altitud— posiciona a la Fuerza Aérea como componente clave de la proyección de poder de China, especialmente en escenarios de conflicto sobre Taiwán y en el Indo-Pacífico (Nikkei Asia, 2025).

El profesor Youlun Nie (UC Berkeley) sintetiza las motivaciones de la purga de Zhang en cuatro factores convergentes: fraude, desconfianza, obstrucción y supervivencia. El EPL se reveló corrupto e ineficaz, con fallas críticas en el sistema de misiles (tanques de combustible llenos de agua, silos inoperativos), mientras Zhang representaba una élite con redes de poder que bloqueaban las reformas y favorecían una «paz armada». Su eliminación, junto con la de sus protegidos, buscó instalar un liderazgo más leal y agresivo, destruir estructuras de intereses personales, prevenir un escenario tipo Lin Biao (1971) y asegurar el dominio total de Xi de cara al Congreso del PCCh de 2027, evitando que un ejército complaciente y paralizado comprometiera la estrategia de unificación con Taiwán (Nikkei Asia, 2026).

Conclusión

Las purgas masivas en el EPL, impulsadas por Xi desde hace años, pero especialmente intensas entre 2023 y 2026, constituyen la campaña anticorrupción y de consolidación de poder más extensa en la historia reciente del EPL. Han alcanzado a decenas de altos mandos —incluidos vicepresidentes de la CMC, exministros de Defensa, comandantes de la Fuerza de Cohetes y figuras clave como Xu Caihou, Guo Boxiong, Li Shangfu, Wei Fenghe, Miao Hua, He Weidong, Liu Zhenli y, sobre todo, Zhang Youxia—, reduciendo la CMC a un mínimo histórico de miembros activos y concentrando en Xi un control casi absoluto sobre el alto mando.

Más allá de la narrativa oficial de lucha contra la corrupción, el nepotismo y las filtraciones, las purgas responden a objetivos estratégicos: eliminar facciones (como la «Facción Fujian» o las redes «segundo-generacionales»), neutralizar amenazas potenciales a la supervivencia del liderazgo (evocando el precedente de Lin Biao) y reemplazar a oficiales resistentes por cuadros jóvenes, leales y alineados con la visión de Xi.

Las consecuencias son contradictorias: un debilitamiento temporal de la cohesión, la experiencia y la capacidad operativa del EPL; una centralización extrema del poder en Xi; y una reconfiguración de las ramas militares, con un mayor peso relativo de la Fuerza Aérea.

En síntesis, Xi ha ejecutado una purga sin precedentes que destruye gran parte del alto mando que él mismo instaló, priorizando la lealtad absoluta y el control político por encima de la eficiencia militar inmediata. Esto fortalece su posición interna y minimiza el riesgo de deslealtad, pero plantea dudas graves sobre la preparación y la efectividad real del EPL en un entorno de tensiones geopolíticas crecientes. La paradoja central es evidente: un ejército más leal a Xi, pero potencialmente menos cohesionado y menos capaz de ejecutar ambiciones estratégicas agresivas a corto plazo. La evolución de estas dinámicas será determinante para la futura estrategia militar y de seguridad nacional de China.

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