Centro de Estudios de la Academia de Guerra

Un acontecimiento de gran relevancia en el contexto de la política antártica chilena fue la inauguración de la Base General Bernardo O’Higgins Riquelme del Ejército de Chile, el 18 de febrero de 1948. Dicha base consolidó, una vez más, la presencia chilena en el continente blanco. Nuestro país se posiciona como país antártico por excelencia, tanto por sus características geográficas como por su historia y vocación intrínseca. En efecto, Chile ostenta la distinción de ser el país más cercano al continente Antártico entre todas las naciones del planeta, erigiéndose como una extensión geográfica natural de nuestro territorio, tanto a través de las islas ubicadas al sur de Tierra del Fuego como de su topografía marina.

Hitos históricos

En los albores de lo que actualmente se conoce como Chile, el monarca español, en ejercicio de sus prerrogativas, otorgó a Pedro Sancho de Hoz las tierras antárticas. En 1540, este renunció a los territorios en cuestión en favor de Pedro de Valdivia. En 1554, Gerónimo de Alderete obtuvo «la gobernación de la tierra que está de la otra parte de (del Estrecho de) Magallanes»; en esa época se pensaba que la Tierra del Fuego ya formaba parte de la Antártica. Más tarde se le encomendó a Francisco de Villagra que «tome posesión» de dicha otra parte. «Solo con las expediciones de Francis Drake en 1578, de Schouten y Le Maire en 1616, y de los Hermanos Nodal en 1618 terminaron de probar que la “Tierra del Fuego” era en realidad una isla» (Moreno, 2020). Durante la época indiana del Imperio Español, descripciones geográficas y mapas dan testimonio de que los monarcas españoles conjeturaban sobre la existencia de tierras ignotas al sur de Tierra del Fuego, y los soberanos ensancharon a su vez —”hasta el polo sur”—su autoridad y sus dominios (Huneeus Gana, 1948, pág. 6), señalando en muchos de sus mapas que ese territorio era de Chile. Moreno también recalca que, desde la época en que «la Gobernación de Chile era parte del Imperio español, ya existía la conciencia de que la jurisdicción meridional se extendía hasta la “Terra Australis”, aquella realidad aún imaginada pero no hallada, de un continente polar» (Moreno, 2020).

En este sentido, a comienzos del siglo XIX, don Bernardo O’Higgins «no solo lideró la independencia de Chile, sino que también, con una gran visión de futuro, instaló la idea de que nuestro país debía mirar y habitar su extremo austral y antártico. Esa visión continental, marítima y austral (constitucional, epistolar y estratégica) sirvió de hoja de ruta para la toma de posesión de tierras patagónicas y del Estrecho de Magallanes en 1843 y, desde el siglo XX, con la presencia efectiva de nuestro país en la Antártica» (CEEAG, 2025). Un documento relevante que refleja las ideas del prócer es una carta de 1831 de O’Higgins al capitán Coghlan, miembro de la Marina Real británica, en la cual nuestro prócer:

«Describe a “Chile viejo y nuevo”[1] extendido hasta las islas Shetland del Sur, lo que implica que concebía las islas antárticas dentro de la proyección chilena. En esa misiva, O’Higgins incorporó un documento, el “Bosquejo comparativo de las ventajas naturales y de otra especie que poseen los Estados Unidos y Chile, respectivamente, para constituir una potencia marítima de primera clase en el Nuevo Mundo”, que inicia estableciendo la demarcación territorial del país de manera clara y precisa: “Chile viejo y nuevo se extiende en el Pacífico desde la Bahía de Mejillones hasta Nueva Shetland del Sur en latitud 65º sur, y en el Atlántico desde la Península de San José en latitud 42º hasta Nueva Shetland del Sur, o sea 23º que añadidos a 42º en el Pacífico hacen 65º o sea 3.900 millas geográficas, con una superabundancia de excelentes puertos en ambos océanos y todos ellos salubres en todas las estaciones». Y al final, concluye: “Tampoco hay en toda la Unión una sola posición que pueda llamarse la llave del Atlántico o del Pacífico, mientras que Chile posee evidentemente la llave del Atlántico desde el grado 30 de latitud sur hasta el Polo Antártico, y la de todo el gran Pacífico».  Afirmaciones admirables para su época, que subrayan la gran figura del estadista que las propuso (CEEAG, 2025).

[1] Chile Viejo y Chile Nuevo, eran la manera de designar al Chile de la época: Chile Viejo, el territorio tradicional pegado al

Océano Pacífico, y Chile Nuevo, las tierras patagónicas y antárticas.

En este sentido, las exploraciones realizadas por los balleneros chilenos en el siglo XIX, el Decreto N.º 1.747 (Decreto, 1940), que demarcó los límites del Territorio Chileno Antártico (Memoria Chilena, 2025) y la expedición de la Escuadra Expedicionaria Antártica de 1947, entre otras acciones, contribuyeron significativamente al fortalecimiento de los títulos chilenos sobre el continente blanco.

Inauguración de la Base Antártica del Ejército de Chile «General Bernardo O’Higgins Riquelme»

La inauguración de la Base Antártica del Ejército de Chile «General Bernardo O’Higgins Riquelme» constituye uno de los momentos más simbólicos de la historia antártica de Chile. Como se dijo anteriormente, dicho acto tuvo lugar el 18 de febrero de 1948 (Ejército de Chile, 2023), durante la Segunda Expedición Antártica Chilena. El Presidente Gabriel González Videla (1946-1952) presidió personalmente la inauguración, quien se convirtió en el primer Jefe de Estado de la historia mundial en pisar el continente antártico, una distinción que subrayó el extraordinario compromiso político de Chile que había detrás de la iniciativa. Rodeado por personal militar del Ejército —que construyó y dotaría de personal a la base— junto con otros miembros de la expedición, el Presidente declaró oficialmente abierta la base. Desde ese día, la base nunca ha cesado sus operaciones, lo que la convierte en la única estación antártica chilena con presencia ininterrumpida durante todo el año desde su fundación.

Figura N°1 Inauguración de la Base General Bernardo O’Higgins por el entonces Presidente de Chile, Gabriel González Videla Nota:Memoria Chilena (2025).

El Comandante en Jefe del Ejército, General Ramón Cañas Montalva, hizo uso de la palabra tras descubrir el busto de O’Higgins, expresando: ‘Soldados de mi Patria; presentad vuestras mejores armas. Compatriotas: disponed de vuestras más sublimes vibraciones y conjuntamente, al descubrir este bronce inmaculado, elevamos una plegaria de fe y de juramento al servicio de este Chile cuya aurora palpamos en pleno surgimiento, orientada a convertirse en potencia del sur del Pacífico, como lo quiso y señaló nuestro libertador, Capitán General Bernardo O’Higgins, para grandeza y sostén de las democracias en el suelo de las Américas» (Ejército de Chile, 2025).

Figura N°2 Busto del General Bernardo O’Higgins en la Base General Bernardo O’Higgins. Nota:Ejército de Chile (2023).

Soberanía sobre el Territorio Chileno Antártico

Chile solo suspendió sus reclamos de soberanía al firmar el Tratado Antártico en 1959. No obstante, continúa realizando actos que implican soberanía sobre su Territorio Chileno Antártico, a través de múltiples acciones (INACH, 2025), tales como la construcción y mantenimiento de las bases antárticas (Ejército de Chile, 2025), la profundización histórica de sus títulos, los rescates que requieren un alto grado de pericia antártica, como el célebre salvamento de la Expedición Shackleton en 1916 (State Library of NSW, Australia, 1916) por parte de marinos chilenos a cargo del Piloto Pardo (INACH, 2021, pág. 131), el tener dos líneas aéreas que vuelan hacia la Antártica desde nuestro país (DAP y ALE), siendo el único país latinoamericano que tiene líneas aéreas hacia este destino, o el aterrizaje de emergencia en una pista chilena de un bloguero en un avión piloteado por él (EMOL, 2025).

Figura N°3 Náufragos de la expedición Shackleton rescatados por la Escampavía Yelcho. Nota: State Library of NSW, Australia (1916).

En el ámbito de los estudios científicos, Chile ha demostrado un notable avance en materia de soberanía académica. De acuerdo con un estudio reciente, se ha observado un incremento en el número de publicaciones chilenas de alta calidad en revistas con factor de impacto Q1, correspondiente al cuartil superior, lo que representa aproximadamente el 60 % de los artículos de 2019 en revistas de alto impacto. En el contexto latinoamericano, Chile se posiciona como líder en producción científica. Este destacado rendimiento se atribuye a los elevados índices de citas recibidas por investigador, atribuidos en gran medida a la contribución de aproximadamente 1.000 científicos estacionales que operan bajo el auspicio del INACH[2] (González-Aravena, y otros, 2023).

[2] El Instituto Antártico Chileno (INACH) es la institución científica y técnica encargada de coordinar, promover y ejecutar la investigación científica en la Antártica, así como de asesorar al gobierno chileno en materia de política antártica.

Figura N°4 Mapa con los límites del Territorio Chileno Antártico. Nota: Instituto Geográfico Militar (2025).

Conclusión

La presencia chilena en la Antártica constituye un pilar fundamental de la identidad geopolítica, histórica y estratégica del país. Chile se consolida como la nación más antártica del mundo, no solo por su proximidad geográfica única —que convierte al continente blanco en una prolongación natural de su territorio a través de las conexiones insulares y marítimas—, sino también por una vocación histórica ininterrumpida que se remonta a la época colonial española y fue visionariamente proyectada por Bernardo O’Higgins en el siglo XIX.

Figura N°5 Base Antártica del Ejército «General Bernardo O’Higgins Riquelme» (BAE) Nota:Ejército de Chile (2025).

El Decreto Supremo N.º 1.747 de 1940 marcó un hito jurídico decisivo al formalizar y delimitar el Territorio Chileno Antártico, mientras que la inauguración de la Base General Bernardo O’Higgins (Mapy, 2020), el 18 de febrero de 1948, representó la concreción operativa de esa soberanía, logrando una presencia continua e ininterrumpida durante 78 años, a pesar de las extremas condiciones ambientales.

La figura de Bernardo O’Higgins emerge como un antecedente visionario clave: su concepción de Chile como potencia marítima, con proyección hasta las Shetland del Sur y el Polo Sur, anticipó la necesidad de habitar y ejercer la soberanía en el extremo austral y antártico, sentando las bases ideológicas y estratégicas para las acciones del siglo XX.

Aunque Chile suspendió sus reclamos de soberanía exclusiva al adherirse al Tratado Antártico de 1959, mantiene una presencia soberana efectiva y activa a través de múltiples manifestaciones: el sostenimiento de bases permanentes, una destacada actividad científica (liderazgo regional en publicaciones de alto impacto), rescates históricos emblemáticos, conectividad aérea única en América Latina y diversas acciones que reafirman su ejercicio jurisdiccional.

En síntesis, la conmemoración del 78.º aniversario de la Base General Bernardo O’Higgins no solo celebra un hito logístico y militar, sino que reafirma la profunda raigambre histórica, geográfica y estratégica de Chile en la Antártica, consolidando su rol como actor relevante y responsable en el continente blanco, orientado tanto a la defensa de sus derechos históricos como al avance del conocimiento científico global.

Figura N°6 Ubicación en la Antártica de la Base «General Bernardo O’Higgins Riquelme» Nota:Mapy (2020).

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